Cuando compras un bono, en esencia le estás prestando dinero a quien lo emite —un gobierno o una empresa— a cambio de un interés periódico y la devolución del capital al vencimiento. Es un préstamo con condiciones pactadas de antemano, no una apuesta sobre el futuro de un negocio como ocurre con una acción.

Por qué se les llama «renta fija»

Se llaman así porque, salvo impago del emisor, los pagos de interés y la devolución del capital están fijados desde el principio: sabes de antemano cuánto vas a recibir y cuándo, algo que no ocurre con la renta variable, donde la rentabilidad futura es incierta por definición.

El papel que cumplen en una cartera diversificada

Los bonos de buena calidad crediticia suelen comportarse de forma distinta a las acciones, especialmente en caídas de mercado: cuando la bolsa cae con fuerza, la renta fija de calidad tiende a amortiguar parte de esa caída en el conjunto de la cartera. No siempre ocurre así —hay periodos en los que ambos caen a la vez—, pero como tendencia histórica, es la principal razón por la que se incluyen.

El riesgo que mucha gente pasa por alto

Los bonos no están libres de riesgo. Existe riesgo de crédito (que el emisor no pague, más relevante en bonos corporativos o de países con menor solvencia) y riesgo de tipo de interés (el precio de un bono ya emitido baja cuando suben los tipos de interés generales, porque los nuevos bonos ofrecen más rentabilidad). Este segundo riesgo sorprendió a muchos inversores conservadores en los últimos años de subidas de tipos.

Cuánto peso darles según tu situación

No hay un porcentaje universal correcto. Como orientación general, cuanto más corto sea tu horizonte temporal y menor tu tolerancia a ver caídas, mayor suele ser el peso razonable de renta fija de calidad en la cartera, y viceversa para horizontes largos y mayor tolerancia al riesgo.

Puedes leer más sobre esta idea en por qué diversificar entre 5 activos distintos y no apostar todo a uno.

Si quieres profundizar en la estrategia completa del método, tienes el libro Método Patrimonio Infinito, donde se explica paso a paso.

Este contenido es divulgación educativa sobre finanzas personales e inversión a largo plazo, no es asesoramiento de inversión personalizado ni una recomendación de compra o venta de ningún activo concreto. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de tomar cualquier decisión, valora tu situación personal o consulta con un profesional cualificado.